← rgia.tech / bitácora

Gasté $1,286 dólares probando un precio que nunca se mostró

Mi anuncio prometía una guía de $29 dólares. El botón más visible de mi página cobraba un paquete de $100. Durante un mes creí que estaba midiendo si la gente pagaba $29, y estaba midiendo otra cosa.

Campaña de agosto 2026 Autopsia el 1 de septiembre Meta Ads · 100% celular

1 Lo que yo creía estar probando

Tengo una línea de guías cortas. La más barata cuesta 29 dólares. Quería saber una cosa muy simple: ¿un desconocido, que no me conoce de nada, paga 29 dólares por una guía mía?

Armé la campaña, escribí los anuncios diciendo el precio, y dejé correr el presupuesto. Cuando se acabó el mes saqué la cuenta: mil doscientos ochenta y seis dólares gastados, gente entrando a la página, y ni una sola venta.

La conclusión fácil era obvia y me la creí un rato: la gente no paga 29 dólares por una guía. Mala oferta, a otra cosa.

2 El número que no cuadraba

Antes de tirar la oferta a la basura fui a la fuente del cobro. No a las gráficas del anuncio, sino a la pasarela de pago, que es la que sabe de verdad qué pasó. Le pedí la lista completa de todas las pantallas de pago que se abrieron en agosto.

39pantallas de pago abiertas
0pagos completados
0correos escritos

Ese tercer número es el que me paró en seco.

Piénsalo: el primer campo de una pantalla de pago es el correo. Si alguien llega ahí con intención de comprar y se arrepiente, casi siempre deja rastro: escribe el correo y se echa para atrás, teclea una tarjeta que le rebota, lo intenta dos veces. Treinta y nueve personas abrieron la pantalla de pago y ninguna tecleó ni una letra.

Cero rastro en el formulario no es fricción. Es una decisión que se tomó de vista, antes de tocar nada.

Y si la decisión se tomó de vista, el problema no estaba en el cobro. Estaba en lo que esa persona vio justo antes de llegar ahí.

3 Dónde estaba el error

Fui a ver el desglose de esas pantallas de pago. En los días que estuvo corriendo la campaña se abrieron 24, repartidas así:

17del paquete de $100 USD
6de la guía suelta de $29
1de otro producto de $49

Ahí estaba. Mi página de guías tiene una barra que se queda pegada arriba y te sigue mientras bajas. En esa barra vive el botón que dice «Quiero el paquete — $100 USD». En computadora se ven también los enlaces de las guías sueltas, así que hay de dónde escoger. Pero en celular esos enlaces se esconden y ese botón de $100 se queda solo, como el único de la barra. Los botones de $29 estaban enterrados a media página: hay que bajarle para encontrarlos.

El cien por ciento de mi tráfico llegó de celular.

Mi anuncio preguntaba «¿pagas $510 pesos?» y mi página preguntaba «¿pagas $1,800 pesos?». Yo estaba leyendo la respuesta como si fuera a la primera pregunta.

Un clic en un anuncio no prueba tu oferta. Prueba tu gancho, porque el que hace clic todavía no ha visto el precio. Lo que prueba la oferta es lo que pasa después de que lee la página. Y ahí, sin que yo lo supiera, el precio cambiaba a tres veces más caro.

4 Cómo revisarlo antes de gastar

Esto no necesita herramientas ni saber de tecnología. Son tres cosas que puedes hacer hoy con tu celular:

Abre tu propia pantalla de pago, desde el anuncio, en celular.

No desde la computadora y no entrando directo a tu página: haz el camino completo que hace un cliente, empezando por el anuncio. Cuando llegues a la pantalla de cobro, compara el número que dice ahí con el número que prometiste. Si no es el mismo, tu campaña no va a medir lo que crees.

Cuenta cuántos botones de compra hay, y cuál se ve sin bajarle.

El que se ve primero es el que vas a vender, aunque no sea el que estás anunciando. En celular casi siempre se esconden cosas que en computadora se ven bien.

Cuando algo «no convierte», ve a la fuente del cobro antes de opinar.

Las gráficas del anuncio te dicen quién hizo clic. No te dicen si alguien escribió su correo. Ese dato lo tiene tu pasarela de pago, y es el que separa «no les interesó» de «nunca llegaron a ver lo que les prometí».

5 Lo que sigo sin saber

Esta es la parte incómoda, y la escribo porque es la que más me hubiera servido leerle a alguien más.

Lo que este experimento NO prueba:

Lo único que quedó probado, y probado duro, es que mi página tenía un defecto que le cambiaba el precio a quien llegaba de celular. Eso es real y es mío, venga de donde venga ese tráfico.

Mil doscientos ochenta y seis dólares por aprender a revisar un botón. Me salió caro, pero la lección quedó: antes de encender pauta, haz el camino del cliente completo y compara los dos números. Son cinco minutos.

¿Quieres el siguiente?

Te aviso cuando suba el siguiente prompt probado. Nada más, ni seguido. Te sales con un clic.

Tu correo se guarda en Netlify (donde vive esta página) y nadie más lo ve. Cada correo trae su liga para darte de baja.

¿Quieres las guías que estaba vendiendo?

Siguen ahí, y el botón ya está arreglado. Son guías cortas para sacar el primer resultado con IA en tu negocio, sin vueltas.

Ver las guías →