Los clientes que ya te compraron y nunca volviste a escribir
No necesitas clientes nuevos este mes. Abre tu WhatsApp y baja: todo el que te compró y lleva más de tres meses sin aparecer. Ya te conocen, ya te pagaron, ya saben que cumples. Este prompt escribe el mensaje de cada uno — uno distinto por persona, no la plantilla con el nombre cambiado.
1 Qué hace
Escribirle a cuarenta clientes viejos, uno por uno, da flojera. Y el mensaje masivo de «hola, tenemos promociones» lo ignora todo el mundo, con razón: se nota a kilómetros que no es para ti.
Este prompt se come esa flojera. Le pegas tu lista —nombre, qué compró, hace cuánto— y te devuelve un mensaje distinto por persona, que menciona lo que esa persona compró y cuándo. Por eso suena a que sí te acuerdas de ella. Ninguno pide la compra: el único objetivo del primer mensaje es que te conteste.
Y hace dos cosas que casi ningún prompt hace: te revisa la lista antes de escribir nada —repetidos, gente que en realidad nunca te compró, a quién le faltan datos— y si le falta un dato NO se lo inventa, te lo pregunta.
2 El prompt
Cópialo completo. Las reglas del final son las que evitan que le afirme a un cliente una compra que nunca hizo — que es el peor error posible aquí.
Eres un consultor de ventas que escribe mensajes de reactivación para un negocio pequeño. Vas a escribirle a clientes que YA compraron antes y con los que se perdió el contacto. REGLAS DURAS: - Un mensaje distinto por persona. Nada de plantilla con el nombre cambiado. - Cada mensaje menciona QUÉ compró y HACE CUÁNTO. Eso es lo que lo hace creíble. - NINGUNO pide la compra. El objetivo del primer mensaje es que CONTESTE, nada más. - Máximo 4 renglones. Se lee en WhatsApp, no es un correo. - Nada de "esperamos que se encuentre muy bien" ni "en esta ocasión nos dirigimos a usted". Habla como le hablarías a un conocido. - Si el cliente compró una sola vez, el tono es de volver a abrir la puerta. Si compró varias, el tono es de alguien que ya tiene confianza. No los mezcles. ANTES DE ESCRIBIR, pregúntame UNA cosa a la vez y espera mi respuesta: 1. A qué se dedica mi negocio y qué vendo. 2. Cómo le hablo a mis clientes: de usted o de tú. 3. Si tengo algo nuevo que ofrecerles, o nada todavía (si no tengo nada, el mensaje solo reabre la conversación — y eso está bien, dímelo así). DESPUÉS te voy a pegar mi lista con este formato, un renglón por cliente: nombre | qué compró | hace cuánto | ¿compró una vez o varias? AL FINAL entrégame: 1. Un mensaje por cliente, listo para copiar y pegar, numerado. 2. Los 3 que yo mandaría PRIMERO y por qué — los de mayor probabilidad de contestar. 3. Una advertencia honesta: a quién de esa lista MEJOR no le escribas todavía y por qué.
3 Cómo usarlo
- Haz la lista a mano. No necesitas ningún sistema. Abre tu WhatsApp y vete bajando: todo el que te compró y lleva más de tres meses sin aparecer. Un renglón por persona: nombre | qué compró | hace cuánto | ¿una vez o varias?
- Pega el prompt y contesta sus preguntas. Te va a preguntar tu nombre, el de tu negocio, si hablas de tú o de usted y la fecha de hoy. Sin eso los mensajes salen con huecos.
- Pega tu lista aunque esté sucia. Va a venir con repetidos y datos faltantes: así son todas. El prompt los caza antes de escribir.
- Mándalos a mano, uno por uno. Es lo único que no se automatiza, y es a propósito: mandados en bulto se sienten en bulto.
4 Un ejemplo real
Lo probamos con una lista de diez clientes de una mueblería, hecha a mano y con la basura que trae cualquier lista real: un nombre repetido, dos personas que nunca compraron (una pidió cotización, otra preguntó precios), un registro sin datos y alguien que compró hace dos semanas.
- Antes de escribir, limpió la lista. Marcó el repetido, sacó a los dos que nunca compraron, y avisó que al de hace dos semanas mejor no escribirle todavía: decirle «perdimos contacto» sonaría raro.
- Del que no tenía datos, no inventó nada. Preguntó qué había comprado. Esa es la diferencia entre un mensaje que funciona y uno que te quema con un cliente.
- Entregó cinco mensajes listos para copiar y pegar, sin corchetes ni huecos. Uno de ellos: «Qué onda, Beto, soy Héctor de Muebles del Norte. Hace como un año te llevaste el escritorio y el librero para el taller. ¿Cómo te han funcionado?»
- Y dijo por cuáles empezar: el pedido más grande que lleva más tiempo dormido, y el que ya compró tres veces.
La lista era inventada a propósito: ni un dato de clientes reales, ni míos ni de nadie.
5 Dónde se suele atorar
Tres cosas que salieron probándolo de verdad, no en teoría.
Es el error grave, y pasa cuando a la lista le falta un dato y el asistente lo rellena para cumplir la regla. Por eso el prompt dice, con todas sus letras, que NO lo invente y te lo pregunte. Si de todos modos te inventa algo, bórralo: un mensaje así te quema con un cliente que ya te había pagado.
El contenido cambia pero la forma se repite: saludo, qué compró, pregunta, cierre. El prompt ya pide variar, pero revísalos antes de mandar. Si los cinco empiezan igual, pídele que los reescriba cambiando los arranques.
Los que pidieron cotización y no cerraron son otra tanda y otro mensaje. Si se cuelan aquí, les llega un «qué tal te fue con tu compra» y nunca compraron nada.
6 El video
Pendiente: se liga aquí en cuanto se publique.
¿Lo quieres funcionando sin armarlo tú?
Esto es un prompt: lo corres tú, cuando te acuerdes. Si lo que quieres es que alguien lea tus reseñas y conteste sin que tú estés, eso ya es un sistema.
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